lunes, noviembre 17, 2003
Te deseo...
POEMA DE VICTOR HUGO (Siglo XIX)Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.
Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes,
sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.
Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que,
algunas veces, te cuestiones tus propias certezas.
Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.
Te deseo además, que seas útil, mas no insustituible.
Y que en los momentos malos, cuando no quede mas nada,
esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.
Igualmente, te deseo que seas tolerante;
no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil,
sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor
y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.
Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena,
que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras, con urgencia máxima,
por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean,
seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro
y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera, te sentirás bien por nada.
Deseo también que plantes una semilla, por mas minúscula que sea,
y la acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuántas vidas está hecho un árbol.
Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser practico.
Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas:
"Esto es mío ", solo para que quede claro quien es el dueño de quien.
Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno,
puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.
Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer,
y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente,
y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para recomenzar.
" Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo mas nada que desearte "....
jueves, noviembre 06, 2003
Viendo a Garrid
Viendo a Garrid actor de nuestra tierra, el pueblo al aplaudirlo le decía: "eres tú Garrid el cómico más alegre y feliz de la tierra" y el cómico reía. Los altos lores en sus noches mas negras y pesadas iban a ver al rey de los actores, cambiaban su esplín en carcajadas.
Cierta vez, y ante un médico famoso, llegose un hombre de mirar sombrío.
Sufro le dijo, doctor, un mal tan espantoso como esta palidez del rostro mío. Nada me causa encanto ni atractivo, no me importa mi suerte ni mi nombre y en un eterno esplín muriendo yo vivo.
Viajad, y os distareis.
Tanto he viajado !
La lectura gustáis ?
Tanto he leído.
Que os ame una mujer ?
Si doctor, yo soy amado.
Vas a los cementerios ?
Mucho, mucho yo he ido.
De vuestra vida actual tenéis testigos ?
Si doctor, mas yo no quiero que me impongan yugos. Yo les llamo a los muertos mis amigos y le llamo a los vivos mis verdugos.
Pues me deja - agrega el médico - perplejo vuestro mal, mas no debes acobardar. Toma hoy por receta este consejo que viendo a Garrid podéis curar
A Garrid ? A Garrid ?
Si! Qué os asombra tanto? Si la más remisa y austera sociedad lo busca ansioso. Tiene una gracia típica asombrosa y todo aquel que lo ve, muere de risa.
A mi me hará reír? A mi me hará reír?
Si, yo le juro.
Si es así - dice el enfermo - no me curo. Yo soy Garrid. Cambiadme la receta
Cuantos hay que cansados de la vida,
enfermos de pesar,
muertos de tedio,
hacer reír como el actor suicida
sin encontrar para su mal remedio.
Y se pierde la fe,
se huye la calma
y solo abrojo nuestra planta pisa.
Es un relámpago triste la sonrisa
y el carnaval del mundo engaña tanto
que las risas son leves mascaradas.
Acá en el mundo aprendemos a reír con llantos,
y también, a llorar con carcajadas.